“No hay nada más sin apuro que un pueblo haciendo su historia” versaban unas emblemáticas décimas de un cantor uruguayo símbolo de izquierda uruguaya. Lo paradójico es que nunca nadie aclaró que para algunos mesiánicos la democracia, respeta o no respeta los tiempos según su ventana ideológica. Es así, que mientras se bastardean los símbolos que conmueven a los ciudadanos, simultáneamente se ponga el grito en el cielo a raíz de la ejecución de una marcha por parte de una banda militar invitada en un evento en la Rural del Prado, que si bien se puede cuestionar la oportunidad, no es sano que se ponga en tela de juicio la solidez de la democracia por este hecho, dos velocidades.
El oficialismo, a su velocidad, habla de banalización irresponsable por parte de la oposición de lo ocurrido. La oposición por su parte sostiene, con razón, que hay cosas más importantes y urgentes. El pueblo a su ritmo, observa la escena asombrado y el soldado, integrante de ese mismo pueblo, atónito………………Leer más

